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ecoagente


La conservación del ambiente: un reflejo de nuestra sociedad
Por Carlos M. Báez
Colegio San José Superior, Caguas
Periodismo Escolar

    A lo largo de la historia, Puerto Rico se ha conocido alrededor del mundo como la Isla del Encanto debido a la invaluable belleza que la caracteriza.

    Gracias a ello, hemos sido capaces de disfrutar de sus ríos, montañas, playas, cuevas y bosques. Sin embargo, en los últimos años el panorama de esas bellezas se ha ido empañando por el manejo inadecuado de los desperdicios sólidos.

   Como todos sabemos la basura en la Isla es uno de los grandes problemas ambientales que día a día enfrentamos. La misma consta de uno o más contaminantes que resultan nocivos a la salud y el bienestar humano, la flora o la fauna. De igual manera, la basura contribuye a degradar la calidad del aire, agua, suelo o recursos naturales en general. La contaminación en nuestro país refleja un panorama desolador, donde permea el mal olor, las ratas, las aguas negras, los mosquitos y cucarachas; condiciones ideales para epidemias, brotes e infecciones. La mayoría de estos desperdicios son depositados en los vertederos; otros, no obstante, permanecen en el ambiente.

   En los vertederos la basura se coloca en el suelo y luego es enterrada para evitar malos olores. Sin embargo, ésta produce una extrema contaminación al suelo y a las aguas subterráneas. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés), en la actualidad Puerto Rico cuenta con sólo 31 vertederos, mientras que para comienzos de la década de los noventa contaba con el doble de esta cifra. Su presidente, el Ingeniero Carl Soderberg, denuncia que poco a poco el número de vertederos ha ido reduciendo a medida que alcanzan su capacidad plena o al ser clausurados por violar las normas de defensa del medio ambiente. De acuerdo con datos administrados por la Autoridad de Desperdicios Sólidos, se estima que para el 2015 apenas habrá 13 vertederos disponibles debido a que el resto tendrá que cerrar por haber alcanzado su vida útil.

   Ante esta situación, unos miembros de la EPA sugieren la instalación de dos plantas incineradoras, en donde se quiere quemar desechos para producir energía eléctrica. Mediante ellas se busca quemar cerca del 25% de la basura generada por los puertorriqueños y, a largo plazo, reciclar aproximadamente un 35% de ésta. Este plan aún se mantiene en debate ya que, a pesar de que el gobierno estadounidense considera que el gas producido por sus incineradores es 20 veces menos dañino que el metano emitido por los vertederos, muchos aseguran que podría tener un impacto desastroso para los recursos naturales de Puerto Rico; al mismo tiempo que desaprovecha una gran cantidad de basura que podría ser reciclada.

"Puerto Rico genera cerca de 2,190,000 toneladas de desperdicios sólidos al año; esta cifra equivale a 4.5 libras de basura por persona al día;  6,000 toneladas de ésta diariamente."

    Por otro lado, gran parte de la misma termina atascando ríos, cauces en los bosques tropicales y otros sitios apartados de la Isla. Asimismo, existen áreas donde resulta imposible la llegada del servicio de recogido de basura debido a que las calles son muy estrechas o no existe acceso alguno a la zona afectada, lo que obliga al ser humano a depositarla en su ambiente inmediato. Es aquí donde surge un ambiente insalubre, en el cual existen desechos que pueden durar desde un mes hasta 500 años sin sufrir el proceso de descomposición.

   Lamentablemente apenas un 10% de la basura es reciclada. No obstante, enmiendas a la Ley Núm. 35 y la Ley 411 facilitan que la Isla cuente con departamentos y organizaciones de reciclaje y programas sin fines de lucro que trabajan en colaboración tanto con escuelas como en universidades a lo largo del país con el objetivo de apuntalar las consecuencias que la basura representa y cuál es la acción a tomar ante esta situación.

   Son varias las medidas que se pueden tomar en consideración para reducir la cantidad de basura que se produce. En el hogar podemos utilizar la forma racional del agua, consumir la energía necesaria y concienciar a nuestros hijos para que se conviertan en protectores del ambiente. La comunidad, por su parte, puede aportar al participar en jornadas de limpieza y mantenimiento de áreas comunes. Por otro lado, las empresas pueden promover y participar en programas educativo-ambientales. De igual manera, las escuelas pueden desarrollar actividades para el mantenimiento de la infraestructura educativa. De todos modos, es tarea de cada individuo diseminar el mensaje de conservación, dar ejemplo y buscar siempre al reciclaje como alternativa de ahorro y protección del ambiente.

"Es tarea de cada individuo diseminar el mensaje de conservación, dar ejemplo y buscar siempre al reciclaje como alternativa de ahorro y protección del ambiente."