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ecoagente


Una nueva perspectiva desde Guánica
Por José C. Font
Wesleyan Academy, Guaynabo
Periodismo Escolar

    Mientras la mayoría de Puerto Rico recibía las últimas lluvias de noviembre, parecía el Bosque Seco de Guánica un paraíso remoto, inmune a tales inclemencias. El Bosque fue designado como Reserva Biosférica por la ONU en 1981 y tiene la distinción de ser el bosque seco subtropical mejor preservado en el mundo. Su estado árido es perpetuado por el suelo salino, viento y escasa precipitación del área, pero el factor clave en su conservación ha sido el esfuerzo humano.

    Sus 11 mil cuerdas contienen una gran diversidad de organismos y especímenes únicos, albergados por cuatro tipos de bosque, manglares y arrecifes de coral. Su flora abundante supera la de los bosques húmedos de la isla en variedad. Se han identificado más de 700 especies de plantas, de las cuales 19 son endémicas y 45 se encuentran en peligro de extinción. Adicionalmente se encuentran amenazadas 16 especies de fauna silvestre tanto como marítima. Entre éstas figura el Sapo Concho (Peltophryne lemur) y el Guabairo (Caprimulgus noctitherus), un ave nocturna. Ambos además de ser endémicos son protegidos por la ley.

    Adentrado, alto en el bosque se encuentra el Campamento Borinquen y las oficinas administrativas. Allí dialogué con Marla García, educadora ambiental. Ella dirige excursiones para los visitantes y cuenta que son muchísimos los estudiantes que ha recibido. Me explicó que el Departamento de Recursos Naturales esta efectuando la adquisición de nuevos terrenos, denominados “La Jungla”, según ella. Aún permanecen parcelas privadas en zonas de alto valor ecológico que se están intentado de adquirir. Dijo además que recientemente se identificó una nueva especie de bejuco, pero no hubo detalles adicionales. Marla me aconsejó  que tomara la carretera 333 para hacer un recorrido panorámico de la costa.

    Al descender topé con un grupo de estudiantes jóvenes que exploraban las veredas pedregosas de la Reserva. Descubrí que  comenzaban un día largo de investigación, algo no inusual ya que en el bosque se realizan estudios todos los meses. Desde 1990 se han realizado más de 120 investigaciones. Al proseguir me fijé en las aves que posaban imponentes en postes eléctricos y viejas cisternas. Luego, un pájaro de plumaje negro y amarillo, conocido como Bien-te-veo (Vireo Latimen), intentaba graciosamente de entrar al automóvil en que transitaba, pero la barrera de cristal se lo impedía. Cerca de la Playa Jaboncillo, las aves reposaban en la almenara del antiguo faro cuyas ruinas apenas se sostenían. El faro pronto será sujeto a una restauración propuesta por el municipio de Guánica. Otros elementos de valor histórico son petroglifos y artefactos de cerámica provenientes de los taínos y el Atalaya del Cerro Capón que era lugar de observación de los españoles.

    Ya bordeaba el Mar Caribe. El sol de la mañana resplandecía sobre el mar que se extendía, interrumpido por pequeños islotes En el fondo se erguían las lomas y las montañas, el paisaje baldío dotado por las distintas variedades de suculentas (cactus), paradigma de la adaptación vegetal. Florecían las bromelias y las orquídeas. En la costa el bosque era espinoso, abundaba el tachuelo y el tintillo. El litoral era adornado por palmares y entre los manglares se apreciaba una playa arenosa donde crecían matas de uva playera. Distante, se veía un pescador en su yola solitaria, esperando paciente a la rica pesca que aguardaba refugiada en las praderas de yerba marina Algunos turistas disfrutaban del balneario de Ceña Gorda, mientras otros abordaban la lancha para pasar el día en el Cayo Guilligan.
 
    Por fin divisé los acantilados, coronados por la obra maestra del bosque, los bonsái naturales. Estos árboles enanos y torcidos han sido abatidos por el viento y la salinidad, al grado que algunos se encuentran completamente acostados en la arena  Adelante yacía una laguna de agua estancada que me impedía el paso. Aunque la superficie parecía inerte, allí fecundan el sapo concho y otros anfibios. Durante este periodo se prohíbe el paso a estas áreas por proteger las especies que se están reproduciendo. Ya que comienza la temporada más seca del año (diciembre- abril), la charca pronto se secará y los anfibios se ocultarán nuevamente entre las hendiduras de la piedra caliza.

En Guánica existe un ecosistema singular, único en el mundo en términos de su versatilidad y complejidad. El bosque sirve como enlace íntimo entre el hombre y la naturaleza. Es por eso que conviene disfrutar de él y encargarnos de protegerlo.